Imputado inculpó a otro amigo en caso de la chumbera

El joven declaró que otro de los jóvenes que estaba en el campamento sabía que iba a hacer “la broma”

MAITE BEER

2022-06-23T07:00:00.0000000Z

2022-06-23T07:00:00.0000000Z

El Pais Uruguay

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NACIONAL

La tragedia que ocurrió en febrero de este año, cuando Facundo Cuadrado —un joven de 18 años— fue baleado por uno de sus amigos en un campamento en Tacuarembó, tuvo un giro inesperado. La semana pasada, el agresor de la misma edad que la víctima declaró a la Fiscalía que uno de los cinco amigos que se encontraban en la estancia del agresor, en donde ocurrió el terrible desenlace, es cómplice del crimen. Según indicó, este joven sabía que el dueño de la estancia iba a hacerle esa “broma” a sus compañeros. Facundo falleció un mes después del episodio, el 27 de marzo pasado, luego de estar más de un mes internado por muerte cerebral. El 21 de abril, la Justicia formalizó al joven que le disparó a Facundo por un delito de homicidio agravado y reiteración real de lesiones personales; se lo procesó con 90 días de prisión domiciliaria como medida cautelar. En todo este proceso penal, los otros tres amigos de Facundo y del agresor, testigos del hecho, aportaron insumos claves para la investigación. Principalmente, declararon que el chico disparó a modo de “broma”, que no había ningún inconveniente entre ellos, ninguna pelea. Los cinco eran amigos del liceo N° 1 de Tacuarembó y habían organizado ese campamento para celebrar el cierre de su etapa liceal. Esa noche de febrero, durante el campamento, el dueño de la estancia y uno de sus amigos fueron hasta la casa para buscar más bebidas. Según las primeras declaraciones, cuando estaban adentro y ya habían conseguido las bebidas, el agresor le dijo al otro que se iba a cambiar las botas y que él vaya regresando al campamento, que habían armado lejos del casco. En ese momento fue cuando tomó la chumbera de aire comprimido que le había regalado un amigo de su padre. El País preguntó a la fiscal Mabel Brites, que está a cargo de la investigación, si ese amigo es quien fue inculpado como cómplice y si fue en ese momento cuando el agresor le comentó que iba a hacer la supuesta broma. Brites contestó que “los datos son certeros”, pero que preferiría “no entrar en detalles de la situación”. La fiscal advirtió: “Nosotros estamos investigando y yo no me voy a guiar solo por las versiones del imputado”. Y explicó que “habrá cosas que serán evaluadas oportunamente a la luz de toda la evidencia que se tiene”. LA RECONSTRUCCIÓN. El lunes de esta semana la fiscal Brites, la jueza Anabel Saravia, Policía Técnica y los abogados de la víctima, agresor y presunto cómplice, fueron a la estancia del joven en la zona del balneario Iporá. Se reunieron allí para reconstruir el crimen y citaron a los testigos y al agresor para que relaten todo lo que sucedió esa noche. La fiscal a cargo de la investigación solicitó esta prueba anticipada a modo de esclarecer algunos puntos importantes, aunque la mayoría de las evidencias que se obtuvieron condicen con la versión primaria. Karen Pintos, la abogada de la familia de Facundo, expresó en diálogo con El País que “la reconstrucción fue aclaratoria” y remarcó: “Prueba lo que sostenemos desde el principio, que se trata de un homicidio agravado”. La abogada además contó que la actitud que tuvo el imputado durante la reconstrucción fue “muy triste”. El joven hizo bromas, y estaba “eufórico e histriónico”. “Fue una falta de respeto inmenso”—opinó Pintos— tuvo una actitud “muy fuera de lugar para alguien que mató a un amigo”. Su comportamiento era “muy distinto” a la de los otros compañeros que se mostraban “muy afectados” y “nerviosos” al declarar, puntualizó la abogada de la víctima. La fiscal, por su parte, se refirió a este comportamiento como “rasgos de la personalidad del imputado”. A partir de la reconstrucción en el sitio, según contó Pintos a El País, se supo que el agresor disparó primero a Facundo, luego cargó el arma y disparó a otro amigo en el brazo. Este segundo disparo lo hizo mientras Facundo estaba tirado en el suelo. “Accidente hubiera sido si mientras limpiaba una escopeta se le escapa un tiro, pero esto fue premeditado, el muchacho sabía lo que estaba haciendo, disparó al cuerpo”, aseguró Milton Cuadrado, el padre de Facundo, al ser contactado por El País en marzo.

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