Ni pausa, ni futuro

2022-08-06T07:00:00.0000000Z

2022-08-06T07:00:00.0000000Z

El Pais Uruguay

https://epaper.elpais.com.uy/article/281809992663480

EDITORIAL

Era previsible, en algún momento iba saltar la liebre. Y saltó. En los últimos días, la Intendencia de Montevideo presentó la rendición de cuentas ante la Junta Departamental y quedó al descubierto no solo la peculiar distribución de los dineros que aportamos los montevideanos, sino el ajuste de la contribución inmobiliaria proyectado para el próximo ejercicio. También quedó claro que el rubro inversiones caerá en el próximo ejercicio para ubicarse en tan solo el 14 por ciento de lo recaudado. A través del presupuesto nos enteramos que, en 2021, la IMM gastó una cuantiosa suma en TV Ciudad. El canal de televisión que no figura nunca en las mediciones de audiencia consumió US$ 5.215.000, de los cuales US$ 2.701.000 correspondieron a sueldos. La recaudación de la IM en 2021 fue de 26.250 millones de pesos, unos US$ 650 millones, lo que implica que diariamente (de lunes a lunes) entraron a las arcas municipales US$ 1.800.000. Con esos cuantiosos ingresos y los magros y pésimos servicios que, en casi todas las áreas, presta, tuvo un déficit de US$ 9.000.000. Tal vez por ello plantea ahora aumentar la contribución inmobiliaria en un 40 por ciento, a aquellos inmuebles que superen a valores del mercado (no de catastro) los US$ 200 mil. Esto le reportará US$ 10 millones adicionales en el próximo ejercicio y un monto significativo por el incremento de la tasa de afirmado del pavimento que se cobra con la contribución que pasará del 10 al 12 por ciento. Hablar de números es siempre engorroso y en este caso es además escandaloso. Hace treinta y dos años que el Frente Amplio gobierna el departamento de Montevideo. Todos y cada uno de los intendentes que asumieron a partir de 1990: Tabaré Vázquez, Mariano Arana, Ricardo Ehrlich, Ana Olivera y Daniel Martínez, aplicaron ajustes tributarios que pagamos los montevideanos. Algunos de ellos fueron enmascarados, como hizo Martínez colocando radares por toda la ciudad no con el fin de ordenar el tránsito que era y sigue siendo un caos, sino para recaudar cuantiosas sumas para financiar sus aspiraciones presidenciales. Le fue mal, pero peor le fue a Montevideo. Hoy la ingeniera Carolina Cosse sigue el rumbo trazado por sus antecesores. Su apuesta es a una indisimulada carrera política y por ello no escatima recursos en cultivar su imagen en los medios de comunicación y en todo aquello que la pueda acercar a la Torre Ejecutiva. Hay un aparato político que alimentar y no solo se penaliza a los contribuyentes con incrementos en los tributos sino que se los castiga, además, no cumpliendo con los servicios básicos que debería brindar y que ordenan la Constitución y las leyes. Montevideo sigue siendo la malquerida y la maltratada por quienes fueron electos para trabajar por su limpieza, su iluminación, su transporte y la mejora de la calidad de vida de sus habitantes. Dilapidar los recursos que aportan los montevideanos es condenable siempre. Hacerlo cuando se ha prometido transformar la ciudad es aún más censurable. “Nos comprometemos a trabajar sin pausa resolviendo el presente, construyendo el futuro, siempre cerca para llegar más lejos”, sentenció Cosse en el final de su discurso de toma de posesión. Sería bueno que comenzara de una buena vez.

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