Tres fechas en Montevideo y después al interior

NICOLÁS LAUBER

2022-08-06T07:00:00.0000000Z

2022-08-06T07:00:00.0000000Z

El Pais Uruguay

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ESPECTÁCULOS

Hablan de la gira por Uruguay para presentar comedia de enredos. Del 12 al 14 de mayo se presenta en Teatro Metro la comedia “Una noche en el hotel”, que protagonizan Iliana Calabró, Pedro Alfonso, Pachu Peña y Rodrigo Noya. El 19 llegan a Nueva Helvecia, el 20 a Paysandú y el 21 a Salto; entradas por mientrada.com.uy Llegan y antes de empezar a charlar ya los pararon para pedirles fotos y saludos. “Es más flaquita que en la tele”, comentan sobre Iliana Calabró, quien tiene la sonrisa pintada y saluda a todos. Al lado de ella está Pedro Alfonso, su compañero en la comedia Una noche en el hotel, que presentan en Teatro Metro del 12 al 14 de agosto y cuyas entradas están en Tickantel desde 1.500 a 2.200 pesos. Ambos tienen su propia trayectoria. Alfonso fue productor de Marcelo Tinelli, y Calabró, hija de una estrella del espectáculo argentino, comenzó en Calabromas en 1978, pero ella entiende que su debut fue con la película Mingo y Aníbal contra los fantasmas. “Fue lo primero comercial que hice, relinda experiencia”, dice. —Provienen de escuelas conocidas pero bien distintas. ¿Cómo fueron esos inicios? Alfonso: Como productor, sin darme cuenta fui aprendiendo de los grandes humoristas. Siempre me gustó la comedia y miraba todo: Peter Sellers, Mel Brooks, lo antiguo y lo moderno. Y lo uruguayo, claro. De todos tengo algo. Fue una gran escuela aunque en ese momento no pensaba que fuera a trabajar de esto. Como productor estaba más preocupado porque las cosas salieran bien y que no me rezonguen. Después me di cuenta que algunas cosas se las fui robando a todos, fue una linda escuela. Yo aprendí mucho de mi papá (el comediante Juan Carlos Calabró), pero sin darme cuenta porque no sabía que estaba aprendiendo. Era mirarlo con la admiración que tiene una hija para con su padre como el que me tocó, y lo seguí. Al tiempo tuve que acompañarlo y compartir mucho. Fue un poco como le pasó a Pedro, porque no sabía que me iba a dedicar a esto. Hubiera Calabró: sido cantante, pero no me acompañó. —Pero lo hiciste y hasta tenés discos. Calabró: Sí, saqué dos discos e hice mis recitales. Todavía si tuviese que hacerlo, lo haría. Siempre me las ingenié para hacer lo que me gusta. Creo que es la clave de la vida: dedicarse a lo que te gusta porque no trabajás, disfrutás. Una noche en el hotel, —Vienen con donde Pedro es uno de los nuevos huéspedes e Iliana es la administradora... Calabró: Soy una administradora un tanto especial, medio mafiosa que se junta con gente como el personaje de Pachu (Peña) que es rarísimo. Ya lo van a conocer. Pachu quiere hacer una movida para apoderarse del hotel y llegan Pedro y Rodrigo Noya. Le caen estos dos peludos de regalo. Apenas llegan no hacen más que complicarle la vida a todos, y a ellos mismos. Pedro la pasa mal. Sí, físicamente la paso mal. Termino averiado porque me muevo bastante, pero es un cansancio lindo en cada función. Pasa que me sigo moviendo como si tuviera 20 años, y ya no los tengo. En el momento no te das cuenta y me digo: “hoy voy a estar más tranquilo”, pero empieza la función, la gente se empieza a reír y no hay quién me pare. Esa adrenalina es única. Alfonso: —Es la tercera obra con la que llegan juntos a Montevideo. Alfonso: Hicimos varias más, pero las tres veces que vinimos a Montevideo lo hicimos juntos. Es muy lindo trabajar con Ili, nos conocemos mucho y venir acá siempre es un placer. Yo en lo personal tengo 10 años de obras en Carlos Paz y no siempre hacemos gira porque hay veces que Paula (Chaves) se queda embarazada, o surge algo. Pero cada vez que hicimos gira tratamos de venir porque en Uruguay la pasamos muy bien. Calabró: Y ahora es para el fin de la fiesta. Ellos empezaron en Carlos Paz y yo me sumé una vez que se concretó la gira. Ahora nos da cosa que termine esta obra porque la pasamos bien y nos divertimos mucho. Es como un duelo. —Además de las fechas en Montevideo hacen gira por el interior con funciones en Colonia, Florida y Paysandú. Alfonso: Sí, primero Montevideo y después el interior. Tenemos un fin de semana más, en La Rioja y terminamos. Es el último tramo pero estamos con mucha energía. —Llegan con una obra para todas las edades. ¿Sienten que hubo un cambio en las comedias que dejaron de lado las vedettes para convertirse en shows familiares? Alfonso: En lo personal siempre apuntamos a lo que estamos haciendo. El código siempre fue el mismo. En las dos primeras hacíamos de Peter y Paula, así nos llamábamos, y era un absurdo porque una era una despedida de solteros y la otra era un viaje por la luna de miel y era una comedia de enredos. Siempre pensé en apuntar a lo que era nuestro público en Carlos Paz que es el que va con la familia de vacaciones. En todos estos años tuvimos en las obras desde un mono que parecía real, y nos hicieron una denuncia porque pensaban que era en serio, pero había una chica ahí; extraterrestres y fantasmas porque los chicos se ríen de eso. Hay alguna mala palabra pero no es nada de lo que se puedan espantar. Después los enredos o las cosas que pasan son muy del doble sentido, pero apuntan a la familia. —Pero pensaba en algunos años atrás, cuando había una mayor sexualización de la mujer... Calabró: La sociedad cambió y también los paradigmas. Había cosas de las que antes nos reíamos francamente, y hoy sabemos que puede discriminar o molestar. Antes no se reparaba en eso, era natural. Hoy cuesta mucho más encarar el humor porque hay temas de los cuales no está bueno reírse. Lo más fácil es caer en las groserías, descalificar al otro, pero Pedro siempre mantuvo su línea. Es como el humor de mi padre que se puede seguir pasando, pero eso da más trabajo porque tenés que tener en cuenta todo eso. —¿Por qué hoy no hay tanto humor en televisión? Calabró: No se puede hacer un programa de humor que sea un 10 de lunes a viernes. Tendrías que tener un equipo de libretistas, productores y artistas impresionantes para hacerle frente. Por eso no da el presupuesto, es lo que pasa hoy, y la gente se ha volcado a otras plataformas. Todavía no se encuentra cómo llegar con un producto efectivo que no decaiga y captar la atención de la gente. Cuando estaba mi papá era una ceremonia sentarse a mirar juntos, compartir ese rato con un programa. Hoy las ceremonias son cuando viene una obra que puede entretener a todos. Por eso, cuando termina la función nos quedamos rato con la gente como si fuera un final de fiesta. Se suben al escenario, nos conocemos y no querés que se termine.*

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