Vinagreta o paro

2022-11-24T08:00:00.0000000Z

2022-11-24T08:00:00.0000000Z

El Pais Uruguay

https://epaper.elpais.com.uy/article/281754158328465

EDITORIAL

Un comentario de prensa auténtico sobre el primer embarque de lengua bovina uruguaya a Japón circula en redes. Le agregaron con letras de tapa de diario de catástrofe la foto —con el gesto de alegría que le caracteriza— del presidente del Frente político-sindical opositor Fernando Pereira, expresando: “Si a la lengua no la mandan a la vinagreta habrá paro general”… Cuando se firmó el Tratado de Asunción integraba el gobierno nacional de la época. Siguiendo una línea republicana propia de nuestros próceres fundada en visionarios ideales federales, americanistas, rioplatenses y de afirmación nacional, creí ingenuamente avanzaríamos en una integración que podía conducir a un mercado común regional. A partir de la libre circulación de bienes y personas por una inmensa zona geográfica que haría de las tierras, ríos y mares que nos vinculan escenario vital compartido. El comienzo fue auspicioso pero a poco de andar se fue evaporando. Especialmente desde el momento en que las monedas de Argentina y Brasil hacia finales del siglo pasado sufrieron una fuerte depreciación alterando severamente los precios de intercambio comercial. A lo que sumaron políticas proteccionistas de los principales socios que sepultaron al ensueño mencionado. Los gobiernos frentistas tuvieron la oportunidad de celebrar un acuerdo de libre comercio con los Estados Unidos, primera potencia del planeta y mercado receptivo para parte de nuestras exportaciones tradicionales y otras —como por ejemplo— la colocación al infinito de servicios informáticos para lo que tenemos aptitud. Los “progresistas ideológicos” siendo gobierno lo rechazaron y dijeron: “¡Más y mejor Mercosur”! Así estamos, entre el desastre “K” argentino que está destruyendo con su moneda pulverizada y precios de consumo viles a parte de nuestra economía, del comercio nacional y de varios servicios de enorme trascendencia laboral y social entre los que resalta el turismo. Y por la otra tenemos a Brasil. Si con Bolsonaro no tuvimos entendimientos trascendentes, con Lula un empleado de buena parte de los más grandes consorcios empresariales de Brasil —el “Lava Jato” alude a algo de eso— solo cabe esperar un proteccionismo mayor. Sumado al hipócrita patrocinio político de la mafia populista latinoamericana de la que es fundador (Foro de San Pablo, Celac, Grupo de Puebla, etc.). El Frente sindical que monopoliza la oposición política en el país siendo gobierno tuvo la posibilidad —además— de integrarnos al Acuerdo Transpacífico. Que implica integrar un mercado ampliado de 11 países (entre ellos en cita arbitraria ilustrativa, Australia, Japón, Nueva Zelanda, etc.) y más 480 millones de habitantes. Se escuchan opiniones técnicas con objeciones menores sobre el tema. El Acuerdo es indiscutiblemente imprescindible para abrir nuestros horizontes. La respuesta de la entente “noísta” —no obstante— se mantiene en lo que ayer predicaba ¡”el canciller”! Gargano. Así —Pereira— el antes citado presidente del Frente sindical dijo consultado sobre el tema: “…que el gobierno debe ser muy cuidadoso del Mercosur… que es la plataforma de inserción internacional”, y al que si “bien está en muy mal momento… hay que fortalecerlo”. La sobreoferta en “streaming” de programas con seres llegados del espacio contribuye a dudar seriamente si en realidad no estará pasando que tenemos alienígenas de verdad entre nosotros.

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