Uruguay apuesta a la prudencia en la primera cumbre con Lula da Silva

Moneda común ni se evalúa; de flexibilizar se hablará acá

CARLOS TAPIA

2023-01-24T08:00:00.0000000Z

2023-01-24T08:00:00.0000000Z

El Pais Uruguay

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NACIONAL

■ Para Uruguay, la cumbre de la Celac que comienza hoy en Argentina será un momento de evaluación. La mirada de la delegación uruguaya pasará por ver qué postura toma el nuevo presidente brasileño, Lula da Silva, para ver hasta dónde se puede seguir insistiendo sobre una apertura comercial. “El viento cambió”, sostienen fuentes diplomáticas uruguayas, que esperan de todas formas que las conversaciones más determinantes sobre este tema tengan lugar después, cuando Lula visite nuestro país. Pero la gran noticia del día en la previa de la cumbre, fue el anuncio de que el dictador venezolano Nicolás Maduro no viajará finalmente a Buenos Aires. Maduro denunció que un “complot neofascista”, le imposibilita dejar su país. Por otro lado, una conferencia de prensa de los ministros de Economía de Argentina y Brasil dejó una nota de color preocupante para nuestro país, cuando el “superministro” argentino Sergio Massa afirmó que “Uruguay es el hermano menor del Mercosur, y Argentina y Brasil tienen la responsabilidad de cuidarlo”. Cambió el viento”, dicen desde el gobierno a la hora de explicar cómo se parará el presidente Luis Lacalle Pou ante la reunión que se celebrará en Buenos Aires de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). ¿Qué quiere decir esto? Que, salvo que el encuentro entre líderes de Estado derive hacia carriles imprevistos, Uruguay no será tan enfático —como lo fue en 2021— en cuanto a la crítica a la violación de los derechos humanos en países como Venezuela, Nicaragua y Cuba, al tiempo que se espera que la discusión sobre la flexibilización del Mercosur — y con esto las intenciones de negociar acuerdos con China, Turquía o entrar a la Alianza Transpacífico— no estén sobre la mesa. No es que Uruguay no tenga intenciones de volver a plantear esto “todas las veces como sea necesario” —según señala una fuente de Presidencia de la República—, es que se busca hacerlo en la conversación mano a mano que Lacalle Pou tendrá el miércoles con el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva. El viento cambió, entonces, porque la presencia de Lula implica para Uruguay la pérdida de un aliado clave para sus intenciones de abrirse al mundo, como lo era la administración de Jair Bolsonaro. “Hay que ver qué Lula llega al poder y qué cosas plantea”, decían desde Cancillería a El País antes de que el brasileño concretara su regreso al poder. Ahora, que las cartas están a la vista, queda claro que Brasil tendrá una posición muy parecida a la del gobierno argentino de Alberto Fernández, lo que deja a Uruguay reclamando solo ante los dos grandes países del bloque y frente a un Paraguay que ha elegido la moderación, aunque inclinándose más a la idea de que las negociaciones con terceros países no deberían hacerse por fuera del instrumento. FLEXIBILIZACIÓN. Previo al viaje de Lula, que además de con el gobierno se reunirá con el Frente Amplio en el día de mañana, el Palacio Itamaraty ya dio a conocer este fin de semana su posición al respecto de la flexibilización, y lo cierto es que las noticias no son nada alentadoras. El canciller Mauro Viera dijo en una entrevista con Folha de San Pablo que las negociaciones unilaterales de Uruguay con China podrían destruir al Mercosur. “Si se negocia fuera del Arancel Externo Común, destruye el arancel. Destruir el Mercosur no interesa a nadie”, dijo el ministro. E insistió: “Si negocian con tarifas diferentes, más bajas, lo que entre más barato en ese país circulará en los otros, debido a la libre circulación (de mercaderías)”. Para el gobierno, está es la posición que traerá Lula a Uruguay, lo que implica un choque de posturas inevitable, no obstante Lacalle Pou está convencido de que debe seguir adelante. Algunos dirigentes cercanos al mandatario, incluso, entienden que el “cambio de viento” puede ser parte de una tormenta más o menos pasajera, en el sentido de que un triunfo de la coalición opositora este año en Argentina podría ser un punto de partida para buscar nuevos apoyos en el camino a la flexibilización. UNA MONEDA. Lula, en tanto, también se mostró en el día de ayer (ver página siguiente) muy cercano a Fernández, incluso apoyando el planteo de generar una moneda común entre, al menos, Brasil y Argentina. “Estamos intentando trabajar ahora en que nuestros ministros de Hacienda, cada uno con su equipo económico, puedan hacer una propuesta de comercio exterior y de transacciones entre los dos países, que estén hechos en una moneda común a ser construida con mucho debate y reuniones. Eso es lo que va a suceder”, confirmó Da Silva ayer a la prensa. Pero dio un paso más al señalar: “¿Por qué no intentar crear una moneda común entre los países del Mercosur? Creo que con el tiempo va a acontecer. Es necesario que suceda porque tenemos países con dificultades para adquirir dólares”. De hecho, la idea, que fue días atrás adelantada primero por el ministro de Economía, Sergio Massa, al diario Financial Times, lo que busca es solucionar el problema de la falta de dólares en Argentina. Al respecto, desde el gobierno uruguayo se advierte que esta propuesta no ha sido siquiera analizada y que “se ve como algo poco viable en el mediano plazo”. Lula recordó ayer entre Brasil y Argentina ya habían intentado en el año 2008 algo similar. De hecho recordó ese suceso como una “experiencia tímida”. En ese año Lula da Silva transitaba su segundo mandato consecutivo, mientras que la expresidenta Cristina Fernández había llegado hacía poco al poder. Varios medios argentinos daban cuenta ayer de una posibilidad que se está manejando hace meses a nivel de los pasillos de Cancillería en Uruguay: que la expresidenta Dilma Rousseff se convierta en la embajadora de Brasil en Argentina. Si esto se concreta, sería una nueva señal que develaría cercanía entre Fernández y Lula da Silva, pues implicaría un canal directo de comunicación.

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